Fani Pizarro, Tarragona 1976

La propuesta surge en una especie de diálogo con el espacio donde tengo el taller. La fabrica, contenedor, ahora es contenido. Es decir, basándome en el actual estado de abandono de la fundición, construyo un proceso de trabajo estético enfocado a la seriación, al diseño de objectos, al pasado industrial del siglo XX, al futuro del diseño y a su compromiso ambiental, la ética profesional de las artes y el diseño.

Después de trabajar casi ocho años como diseñadora gráfica y vivir mi primera crisis financiera como adulta, me replanteo una serie de cosas. Donde va a parar nuestro trabajo, que materiales usamos, que conductas provocamos, que pautas de consumo, … porqué los diseñadores quieren ser artistas, porqué los artistas deberían estudiar diseño, porqué la frontera entre arte-diseño es cada vez más delgada.

Un pequeño artículo publicado en El País hace cosa de dos años, relataba la historia de un navegante americano, un tal Charles Moore, volviendo a casa después de una travesia en el Pacífico el 1994, escogió una ruta diferente a la comercial porque tenía tiempo. En medio de esta travesía de vuelta a casa, solo en el pacífico, se topó con una gran sopa de plástico donde se descomponían toda clase de objectos que las corrientes atrapaban. Tardó dos semanas en cruzar esta gran sopa según sus propias palabras perplejo y triste por la raza humana. Después de esta notícia en el 2011 aún no sabemos quién y cómo se debe limpiar este desastre poco dado a los medios. Que consecuencias pueden provocar en el hombre y en el mundo animal. Este es el detonante, la notícia que me trastocó un poquito y me hizo pensar en todos esos diseños atractivos en el lineal del supermercado que dicen “yo soy tu, me necesitas”
Las fotos a pie de página son de Cambrils (Tarragona), no son del Pacífico.

Cuando estudias diseño idealizas constantmente gente como Gropius, miras un mueble de Charles & Ray Eames y piensas en la seva belleza, lees las lecciones de la Bauhaus i dices: caramba! ellos si tenían discurso! Que belleza el logo de Lucky Strike, com se lo curraban…De hecho, leyendo los libros y articulos, las revistas actuales de arquitectura, escuchando a los profesores, comprando en Ikea, ves que de alguna manera el legado sigue vivo. No me extenderé mas sobre la historia del diseño y la producción de objetos pero entre la gran sopa del pacífico y el viaje a América que aquellos europeos hicieron huyendo de los nazis, me pregunto que narices sucedió, que papel nos toca a los diseñadores, que legado nos han dejado.

En 1929 Raymond Loewy, diseñador e ingeniero francés, abre su estudio en Nueva York. Entre el 1930 y el 1934 rediseñó más de mil objetos, entre ellos el famoso rediseño de Lucky Strike en 1940, el nuevo diseño prescindía de la elaborada gráfica anterior haciéndolo más barato de producir. Se vendieron cincuenta millones más de cajetillas de Lucky.

Una de las frases que más me gustan de Raymon Loewy es Good Design,Good Business. La segunda preferida es La Laideur se vend mal (la fealdad de vende mal). Con estas frases, explicaba a los americanos, cual era la actitud frente al mercado.

El espíritu de espectáculo de las exposiciones universales perdura hoy día. En los primers años podías encontrar desde una máquina de coser a un cañón de combate, el top ten de cada país en producción. Hoy día la cosa no ha cambiado mucho fuera de los presupuestos y la elección de productos visibles. Destaco esta información ya que me ayuda a enfocar la mirada a los orígenes de la muestra de productos cómo espectáculo.

Nuevos mercados, nuevos productos, nuevas necesidades, nuevas formas, nuevos consumidores, nuevas mecanizaciones, otras éticas y otros valores.
Este viejo invento me fascina. Que poder de convocatoria!

He acumulado un sinfín de containers, packagings y gadgets.
Hay belleza en ellos, por color, por forma, por un guiño del humano que en su día lo conceptualizó o por una nueva troqueladora que hace maravillas. De esta mirada Diogenista, coleccionista, estéril y algo vanidosa habla el proyecto Good Design/Good Business.
Este proyecto es una oda/odio al diseño. Porque me gustaría tener una mesa de Jean Prouvé original y me conformo con una jeanprouvada del Ikea. Porque la caja de café del supermercado nos conmueve más a la masa que una maqueta situacionista. Porque Lady Gaga peta más los estadios que Richard Wagner…Dónde está el aura, Walter?

Aparece el proceso como protagonista indiscutible del proyecto.
Partiendo de la diferenciación técnica por la que son reproducidas las piezas se establecen tres categorías que se explica brevemente en los siguientes apartados. El proceso troquel, el proceso plancha y el proceso molde componen el camino por el que el proyecto ha ido transcurriendo, al fín a una velocidad asumible. Dejando los tiempos de manipulado, secado, horneado. El material se muestra desnudo, sin ornamento ni delito.

Como sublimar el aura de envase? Si pervertimos el discurso tal i como citava anteriormente “lady gaga llena más que Wagner…” etc, podemos llegar a la conclusión que cualquier producto en masa puede tener las cualidades de un objeto artístico pero debe someterse a ciertas leyes ya sean físicas o sutiles. En este caso he optado por recrear el proceso de producción mecánico en un material poco probable. En el proceso de copiar fielmente con la mano torpe del hombre algo producido en masa por máquinas industriales me subyugué a la premisa de ser lo más honesta posible al proceso industrial. Cada producto su proceso. En este caso los troqueles de las cajas eran copiados en láminas de gres blanco que después se plegaban.

En esta fase del proyecto copié los productos que había coleccionado a partir de su naturaleza material. Estos envases son construidos por plancha doblada y sellada en caliente. Las bandejas de porex que tiramos también son prensadas. Lo mismo en gres blanco pero sin calor.

Por fín llegamos al apartado moldes donde encontramos la gran parte de los productos que consumimos. Es el grupo más homogeneo. Se pueden obtener bellos ejemplares pero cuesta más ya que estan ligados a estándares que hacen que salirse del diseño sea más difícil. Son los más esclavos y suelen ser de plastico en vez de cristal, porcelana o metal como antiguamente.

En el modo de exponer se busca esta magnificiencia de las exposiciones universales pero con materiales nada nobles, bastante usados hoy día en masa como la madera conglomerado o el DM. La cerámica está cocida a baja temperatura por lo que la hace frágil y además está sin esmaltar, tiene un carácter honesto y rupestre. Como fósiles en un museo.
La luz es puntual, con un flexo de escritorio clásico se consigue iluminar esta mesa de escritorio con las piezas en sombras, luces y medios tonos.

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